martes, 31 de agosto de 2010

De Isabel Samaras...




Más aquí de esta artista de San Francisco que usa iconos de la cultura popular de los 50 y 60 para realizar sus creaciones de surrealismo pop.

De la ciudad feliz...


Me detengo en la boca del garaje donde mis padres guardan sus coches. Tengo miedo. Espero justo donde empieza la rampa, aspirando el olor a neumático y gasolina; enfrente hay una papelería con un luminoso morado que acaba de encenderse, y todo está impregnado de humedad. Le doy vueltas a lo que me acaba de pasar; lo que más temo es estar volviéndome loca. Al mismo tiempo, es la primera vez que permanezco en la calle sola después de mi castigo y, junto al miedo, siento una maravillosa sensación de oscura libertad, como si de repente fuera capaz de precipitarme con placer desde un noveno piso. La luz de la papelería se proyecta agradablemente sobre la acera, insuflando al aire una leve vibración que, al mismo tiempo que llena el pequeño trozo de calle de resonancias, la convierte en un lugar tan íntimo y recogido como el salón de mi casa por la noche, cuando encendemos la lamparita. Lo último que quiero ahora, sin embargo, es volver a mi casa; me gusta estar a solas en la calle, acechando, espiando yo, y sintiendo además que desafío mi castigo y la insoportable sensación de culpabilidad que a ratos me invade.

(Extraído de La ciudad feliz de Elvira Navarro, Premio Jaén de Novela)

Tenía muchas ganas de leer esta novela, tras el deslumbramiento que me produjo Elvira Navarro con su primera obra. Quizá por ese inicial asombro, me haya quedado un poco coja con esta. Me ha gustado y la prosa sinestésica de Elvira Navarro me sigue encantando pero no ha sido lo mismo... No obstante, voy a seguir muy de cerca lo que esta muchacha escriba. Vale la pena (!)

lunes, 30 de agosto de 2010

Escuchando hoy a...Manfred Mann

De la magia del instante y Lartigue...


Texto extraído de la expo Un mundo flotante en Caixaforum (hasta octubre):

Lartigue pronto se da cuenta de que el mundo puede enfocarse desde puntos de vista opuestos. Este descubrimiento orienta su mirada de fotógrafo, que en todo momento tiene presente lo ambigua que es la realidad: lo que debería estar delante puede pasar atrás, lo infinitamente pequeño puede tener mayor tamaño que lo más grande, lo lento puede ir a tanta velocidad como lo rápido. Gracias a su instantaneidad, la fotografía puede captar la magia de la incertidumbre, en la que el tiempo oscila en estos dos puntos e interés contrarios o duda entre la sombra y la luz. Y precisamente en ese intervalo, en esa suspensión, reside la verdad eterna de las imágenes de Lartigue que, aunque en apariencia estáticas, nos recuerdan siempre que el tiempo nunca se detiene.

Maravillosa exposición (!)

Zankius a quien me recordó que tenía que ir a esta expo y a quien me regaló la imagen que ilustra este post. Ya está en mis paredes :) Para amb@s y tod@s esta musquita.



sábado, 28 de agosto de 2010

miércoles, 25 de agosto de 2010

Tengo ganas de ir a... Papeete


Bueno, primero disculpas por este post, que ya sé que algunos acaban de empezar su rutina laboral esta semana (saludillos, ¡pienso en vosotros!) pero es que ayer casi me da un ataque al ver Españoles en el mundo.

Y es que por casualidades de la vida, en estas últimas semanas he tenido conocimiento de la existencia de un lugar idílico, llamado Papeete, y que da una rabia que te mueres tan solo saber que existe y una anda tan lejos de él (!). Casualmente así, me lo volví a topar anoche en ese fantástico programa que debería llamarse 'pijos españoles en el mundo' (¡pura envidia!). Os confieso que no pude visionar la siguiente parte del programa, la dedicada a la Costa Azul. Con Papeete, capital de Tahití, tuve bastante.

No me voy a quejar de donde vivo pero hoy me voy a dedicar a soñar con Papeete, esta mañana en que se anuncia calor chorreante en la costa catalana. Y es que viendo el programa, de verdad que no parece que esté tan lejos... O eso quiero pensar (!)

Y para acompañar y rematar el post, comparto este escalofriante y erizante vídeo... Pensé que después de ver el programa no podría experimentar nada peor...

Me equivoqué, como de costumbre :D

Hawaii-Bombay 4.50'



PD: Si alguien que lee esto tiene una casa cerquita de esa isla, ni que sea en Bora-Bora, que me escriba, ¡que no soy maniática! :)

martes, 24 de agosto de 2010

De textos encontrados...

Imagen: Man Ray

Hace mucho que no escribo. Al menos en público. Pero entro hoy en el blog buscando un texto en concreto y me doy de bruces con otro inesperado. Un texto que cuenta algo que he vivido sin saberlo con el tiempo y me deja totalmente descolocada. ¿Tendré que rebuscar en archivos a ver si encuentro otras líneas que hayan traspasado hasta colarse en la realidad? :D Mejor que no. Mejor no rebuscar en el baúl de los recuerdos y en su lugar, prefiero observar los nuevos recuerdos. Aquellos que día a día, minuto a minuto, se siguen formando. Limpios, ahora sí. Sin oscuridades ni nubarrones llenos de incómodo barro regalado por otr@s.

Y como música de fondo, la música del día, arrebatándosela a Supersonic y cruzándose hoy este blog de nuevo con Fanzinosis.

Tengo ganas de ver... Alicia (por Pat Andrea)


Hasta el 26 de septiembre en el Centre Arts Santa Monica (BCN).

Las pinturas de Pat Andrea inspiradas en los dos libros de Lewis Carroll Alicia en el país de la maravillas y A través del espejo se presentan es esta primera gran muestra institucional en Cataluña de este artista holandés, considerado uno de los pintores figurativos más importantes de la actualidad. La exposición, que se ha presentado anteriormente en Francia, Grecia y Holanda, consta de 24 obras de Alicia en el país de las maravillas y 24 de A través del espejo (150 x 180 cm cada una) (Copiado de aquí)

Patti Smith

sábado, 21 de agosto de 2010

jueves, 19 de agosto de 2010

Escuchando hoy a... Kate Nash

Dedicado a G.

De los cines Maldà y Following...



Sé que este post poco interés tiene para los que no son de Barcelona (¡lo siento!), pero me apetece hablar/hacer publi de los míticos cines Maldà. Ayer, tras la recomendación de una amiga, volví a pisar esa sala. No sabía que la habían reabierto.
Recuerdo haber ido allí hace años, lugar de referencia de la VOS y de los programas dobles cuando ya nadie los hacía. Recuerdo también su (merecida) mala fama, por toparte ahí con seres más que pintorescos y vivir curiosas experiencias. Tras años de ser un lugar para cinéfilos empedernidos, pasó su fase bollywoodiana de la que ya nada queda y el Maldà vuelve, al parecer, con ganas renovadas y una vuelta a esos programas bien elegidos que tanto nos gustaban a los que íbamos allí a ver cine.
La sala parece agradablemente otra y pinta muy bien. Mi regreso a los Maldá ha venido de la mano de Christopher Nolan, ya que aparte de sus conocidas películas y un homenaje cinéfilo a Blade Runner, la sala nos ha permitido ver la ópera prima de este director, Following, una peli entretenida, con ciertos toques de cine noir, enmarañados al estilo Nolan. Un aspirante a escritor que se dedica a seguir a desconocidos por la calle es el eje central sobre el que gira esta peli en blanco y negro que es la oportunidad perfecta para dar de nuevo la bienvenida a esta sala :)



Próximamente: ciclo de Haneke

Tengo ganas de ver... The Swan

Gracias, Alice (!)

lunes, 16 de agosto de 2010

Escuchando hoy a... The National

... y mañana...y pasado... y el otro...

Amores de cine


Imagen y música acompañante robadas de este fantástico blog: La ruta americana

Relato escrito por Santiago Segura, incluido en la Antología Cuentos sin Cámara

"Amores de cine"

Era una niña rubia muy guapa, estaba sentada a mi lado, estaba llorando. En la pantalla, la escena en la que parece que baloo ha muerto; era la cuarta vez que conseguía que mi abuela me llevase a ver El Libro de La Selva. Las dos primeras veces yo también había llorado en ese punto. No podía soportar aquellos lagrimones de aquella niña rubia. Sus ojos enrojecidos la hacían más guapa todavía. Roce su brazo con mi mano y le dije “Es mentira, está vivo”. Me miró como asustada, como despertándose de un sueño, no dijo nada. Volvió a concentrarse en lo que quedaba de película y esquivo mi mirada hasta que salimos. Me sentí idiota. Nunca más he vuelto a verla.


En el cine club del instituto proyectaban cada semana una película. Solían ser en blanco y negro, imagino que serian las más baratas de alquilar. Estaban llenas de cortes y rayas. Además la proyección era terrible, siempre desenfocada. Al menos eso pensaba yo. Mientras exhibían Los Hermanos Marx En El Oeste, cabreado y en un ataque de indignación grité: “¡Foco!”. Nadie secundó mi grito y tos tipos de la fila de adelante se volvieron y me miraron con odio. Una chica delgada con la cara llena de pecas que estaba sentada a mi derecha se reclinó sobre la butaca libre que nos separaba y con la sonrisa más brillante que yo haya visto en una sala oscura me dijo: “Ponte esto un momento”, mientras me pasaba sus gafas. Pensé que era un chiste malo, pero con sus gafas sobre mi nariz vi a Groucho, a Harpo y a la bocina de Harpo con una nitidez que me hizo sentir una gran vergüenza. Sandra tenía los dientes blancos, la voz dulce y las muñecas y los tobillos muy finos. Vimos juntos Historias de filadelfia, Festival de laurel y Hardy, El sueño eterno y los 400 golpes. Los exámenes finales, la miopía que los Hermanos Marx con su ayuda me habían descubierto y el verano me hicieron perder su pista; nunca más he vuelto a verla.


Vivía en Nueva York. Se llamaba Michelle, como la canción de Los Beatles. a ella le gustaban las canciones de John Denver y a mí me gustaba ella. Como a los dos nos gustaba el cine quedamos para ver un programa doble de Woody Allen. Manhattan y Annie Hall. Llovía mucho y llegamos muy tarde, y no soporto perderme los títulos de crédito de las películas. Pero al lado de Michelle hasta la amputación de varios dedos de mi pie hubiera sido una perspectiva agradable. Además, como era una sesión continua podríamos ver luego el principio. El caso es que luego no vimos cómo empezaba Manhattan y ni siquiera cómo terminaba Annie Hall. A los cuarenta minutos de proyección percibimos un humo blanco reptando por el suelo de la sala. Pararon la película encendieron las luces y un tipo nos notificó que el cine se estaba quemando. El público (no llegaría a la docena) salió ordenadamente, y yo incluso me permití reclamar el dinero de las entradas, el encargado amablemente se disculpó y nos dio un vale para otro día. Ya fuera, Michelle, y yo nos miramos y no pudimos contener la risa. Aquello había sucedido aunque pareciera un extraño sueño. Seguía lloviendo y corrimos calle abajo mientras a lo lejos sonaba la sirena de un camión de bomberos. Entramos en un restaurante muy romántico e increíblemente caro y brindamos por todo. A la salida robamos un paraguas y paseamos hasta entrada la madrugada. El pavimento brillaba, las copas de los arboles brillaban, el rostro de Michelle brillaba, de hecho todo parecía brillar bajo la lluvia. Bajo la lluvia, bajo el paraguas y bajo el efecto del alcohol bese los labios entreabiertos de Michelle; sentí que en ese momento era muy feliz. A los pocos días regrese a España. Todavía conservo en mi cartera el vale de ese cine quemado. A Michelle nunca he vuelto a verla.

Se llamaba Cristina. Me volvía loco. Era impulsiva. Era caliente y lasciva. Era Voluptuosa, era inquieta y divertida. Era perfecta. Quedábamos los fines de semana. Quedábamos entre semana. Quedábamos cuando podíamos. Un martes veraniego entramos en un cine nuevo. Tenía seis salas. Yo quería que ella viera Diner de Barry Levinson. Yo ya la había visto. Olía a ambientador y la moqueta azul parecía recién puesta, la sala estaba completamente vacía. A los diez minutos nuestros cuerpos se buscaban retorcidos sobre las butacas. Seguíamos estando solos. Cristina dejó de besarme, me miró con una media sonrisa que presagiaba peligro y me dijo: “¿Follamos?”. Como un imbécil pregunté: “¿Aquí?” y ella con una sonrisa ya totalmente abierta que presagiaba desastre absoluto contestó: “No, hombre, qué incómodo… ¡Ven!”, cogiéndome de la mano. Recorrimos el pasillo y justo entre la pantalla y la primera fila Cristina se empezó a desnudar. Había oído hablar e gente que folla en cabinas telefónicas, en autocares o en la vía del tren cuando éste está a punto de pasar. No era algo que me hubiera planteado: la excitación por el riesgo a ser descubierto, los lugares exóticos, no me provocaban demasiado. A juzgar por la contundencia de mi erección estaba equivocado. Fue sencillamente glorioso. Sudorosos y agotados salimos de allí. Al ver que tampoco parecía haber nadie fuera nos colamos en otra sala y vimos la bella durmiente mientras recuperábamos el resuello y nos seguíamos metiendo mano. Cada vez me gustaba más el cine… y Cristina.
Fueron dos años increíbles. Aún hoy me excita el olor a palomitas. Creo que Cristina está viviendo con un hindú. En la India, estoy seguro. No he vuelto a verla.

No sé cómo se llamaba. Nunca me lo dijo… O quizá sí. Estaban a punto de tirar ese viejo cine. Probablemente levantarían unos grandes almacenes, una sala de bodas, bautizos y comuniones, una sucursal bancaria, un bingo… Qué más da. No sé por qué me metí allí, era desastroso. Habían programado una semana de cine español y me apeteció volver a ver El año de las luces. Pero cuando entré estaban dando Estoy en crisis de Fernando Colomo. José sacristán me deprimía profundamente. Me entretuve mirando las sombras que se sentaban y levantaban en la penumbra. Una de esas sombras se colocó a mi lado. Era una chica con una extraña belleza. Su mano empezó a recorrer mi muslo con una inusitada parsimonia y delicadeza hasta acabar en mi bragueta. No pude ni supe, no quise moverme, atónito como estaba, esa mano empezó a jugar con mi miembro certeramente. Cerré los ojos. “Por dos mil pelas te le acabo”, dijo una voz perteneciente a la extraña belleza. No me gusta la prostitución, pero me gustaba esa mano. Le di las dos mil pesetas. En la calle rectifiqué: no era una belleza extraña. Era una belleza triste. La profundidad de sus ojos verdes daba cierto vértigo. No tenia casa. Ni amigos. Ni dinero, y probablemente estaría enganchada a una droga o a varias. La llevé a mi casa a dormir, le di de cenar. Hicimos el amor con inusitado apasionamiento. Me parecía todo muy cinematográfico. Cuando me desperté por la mañana había desparecido (junto a algunos objetos de valor) y no he vuelto a verla.

El libro de la selva, Los hermanos Marx en el oeste, Historias de filadelfia, El sueño eterno, Los 400 golpes, Manhattan, Annie Hall, Diner, la bella durmiente, El años d las luces… si he vuelto a verlas. De hecho las tengo en video.
Pero no es lo mismo.


Elmore James

viernes, 13 de agosto de 2010

Escuchando hoy a... Peggy Lee


Admito mi total ignorancia en todo lo relativo a cómics antiguos, pero me encantan esas portadas tan coloridas y evocadoras de décadas pasadas. No tengo ni idea del perfil que tendría su lector o lectora media, ni me imagino a la típica ama de casa norteamericana comprando estos tebeos, pero así debía ser. Ya estaría bien saber qué opinarían esos lectores del pasado de autoras actuales de cómic como Julie Doucet. Pero esas viejas portadas de los 40 y 50 tienen su encanto. Me encantan sus colores, recopilados ahora en multitud de webs internáuticas que, momentáneamente, hacen las veces de museo de estas imperecederas reliquias. Dejo un vídeo con imágenes de todas estas superheroínas, casualmente encontradas buscando musiquilla de Peggy Lee, una cantante que en breve encarnará en el cine una actriz que me encanta: Reese Witherspoon.



Enlace sobre hª del cómic femenino

jueves, 12 de agosto de 2010

De Inception...


Muy complicada pa’mí. Así, con estas cuatro palabras, resumiría la sensación que me ha dejado Inception. Que siendo Nolan quien la dirige, una ya debería andar advertida y con eso en mente, digo que la cinta no deja de ser interesante, frenética, fascinante y entretenida. Mientras se intenta decidir qué se está viendo –en qué plano de la realidad suceden en ese momento las imágenes- no da mucho tiempo a pensar en el inicial punto de partida de la peli: la intromisión en el subconsciente, la diferenciación de realidad e irrealidad, ideas éstas originales e intrigantes que promete su argumento. Lo dicho, no hay tiempo porque se van sucediendo imágenes y acción, siendo éste un thriller en toda regla. Recomendada, claro. Y dará que hablar, seguro, ya que tiene pinta de ser la próxima peli de culto de frikis, perdón, aficionados acérrimos a este tipo de género (a lo Matrix) y también que dará para pseudodebates cinéfilos (¡si es que aún existen!) o blogueriles gracias a su alucinado final. ¿Lo mejor? El dirección y el reparto (en especial, Marion Cotillard), la música de Hans Zimmer, la atrapante trama y el juego constante de Nolan con el espectador ¿Lo peor? La frialdad general de la peli y la sensación de tener que volver a verla porque se te escapan demasiadas cosas con un primer visionado. Pese a sus contras, seguro que a muchos les encantará :) Hala, a disfrutarla y a verla ¡por lo menos un par de veces más! si hay ganas, tiempo y paciencia :)

miércoles, 11 de agosto de 2010

Escuchando hoy a... Louis Armstrong

Nada ha cambiado.
Sólo yo he cambiado, por lo tanto, todo ha cambiado
(Marcel Proust)