martes, 29 de junio de 2010

De calles llenas de caramelos


A veces creo que me gustaría tener la habilidad de rebobinar los días, las horas, o los segundos. Justo en ese momento en que algo (in)esperado sucede a lo largo del día, me encantaría dar marcha atrás y detenerme justo en ese instante en que todavía tiene todo que suceder y todo es posible. Rebobinar hasta primera hora de la mañana, por ejemplo, como ayer, cuando tomé esta foto y caminaba distraída por esta calle, tan tranquila como cada día, ajena a lo que pasaría después, paseando junto a piruletas, caramelos y otros dulces. Todos ellos andan condenados en breve a desaparecer, como todo, como lo bueno y como lo malo. Así pues, cuando eso ocurra, me habrá gustado haberlos recordado por aquí y no me dará rabia seguir sin saber/poder rebobinar.

5 comentarios:

raúl dijo...

no vendría mal un rebobinador, no, para ajustar las cosas al tiempo en que todo estaba bien, aunque no sé yo si avanzaríamos mucho en la línea temporal. avanzar es ir dándose hostias por ahí. c'est la vie. nitidísima voz la de diane birch. me gusta.

sylvia dijo...

qué triste que haya que avanzar así! prefiero la voz de diane birch a sus canciones, aunque la de Valentino es bastante cargapilas... :D

Evánder dijo...

Por suerte o por desgracia, este negocio está montado así. Es imposible rebobinar.

Así que disfruta del presente, y recuerda con agrado el pasado.

sylvia dijo...

Seguiré tu consejo, Evánder... Besos!

Supersonic-Man dijo...

No rebobines, la segunda vez ya no será igual.