sábado, 16 de enero de 2010

De paredes en blanco...


¡Ya tengo cuadros! Sí, una que es lenta...lo sé. Pero a veces es mejor esperar hasta dar con aquello adecuado, aquello que hemos elegido bien, aquello que nos va a generar pocas dudas, aquello que pensamos que nos va a acompañar cierto tiempo. He tardado en decidirme (¡) y durante meses me he despertado frente a paredes en blanco. No lo recomiendo. Abrir los ojos y encontrarse con una pared blanca es algo para lo que un@ ha de andar preparado. El blanco es un color demasiado abierto y difuso. Es un color y a la vez, lo son todos. No me gusta este color. Aunque digan que es el de la pureza y la luz. Para mí significa indefinición, vaguedad, exceso de posibilidades, la nada. Imposible que un@ se centre así ¡Yo necesito concreción! Y más ahora :-) Toda esta reflexión sobre los colores no me la habría hecho hace un tiempo pero en las últimas semanas he tenido que traducir sobre colores y también he conocido a alguien que trabaja con ellos. ¡Todo un mundo! Os lo aseguro. Hay gente que dice que incluso los colores curan y también se dice que influyen en el estado de ánimo. No lo sé, la verdad. Sólo sé que buscando algo por Internet di –por fin- con una de las láminas que quería ver cada mañana... Se trata de El árbol de la vida de Klimt y supongo que lo que me llamó la atención fue todo ese colorido caótico que te impresiona nada más verlo. Después del primer impacto, si se observa más detenidamente te das cuenta de que sí, de que es un dibujo de un árbol, con una multiplicidad de ramas que recuerdan a motivos celtas pero sobre todo, con colores, muchos, muchos colores –del amarillo al rojo, pasando por tonos dorados y naranjas e incluyendo también pequeñas motas de negro y blanco. Todos los colores, ahí bien abigarrados y deslumbrantes, no sabes por qué parte empezar a mirar y al mismo tiempo, admiras como se conjugan en una particular forma perfecta. Y creo que esa es la forma que mis paredes andaban buscando ahora... Al menos, una de ellas (!).


El tema central es "El Árbol de la Vida", símbolo de la Edad de Oro y de toda la filosofía de la época, de introspección absoluta.
El cuadro está compuesto de tres partes, de hecho , la parte más conocida es la de al medio, que grafica claramente el trance vida-realidad, muerte- oscuridad, representado por el ave negra que aparece en el tronco del árbol.
A la derecha el tema central es " El Abrazo" , donde podemos ver el rostro de la mujer casi completo y la actitud masculina frente a la protección femenina ( Klimt fue considerado el pintor de las mujeres), los círculos marcan la figura de ellos, lo que demuestra la sutileza, la emocionalidad.
Al lado izquierdo " La Expectación ", una mujer aguda, despierta , observadora y con los pies sobre la tierra. Los triángulos demuestran cierta rigurosidad, una mezcla extraña entre razón y voluntad. Una mujer sola que está esperando que le dirá el destino.
Adolphe Stoclet encargó la decoración de su villa-palacio de Bruselas a Josef Hoffman y Klimt, siendo ésta la única muestra de arte total de los Talleres que se conserva(Klimt fundó un taller donde trabajaban varios pintores). El friso consta de nueve tablas en las que aparecen elementos abstractos, estilizados y figurativos.
Obra inspirada en el arte oriental-budista. Fragmento extraído de aquí


13 comentarios:

Evánder dijo...

Bonita imagen para verla recién abiertos los ojos. A ver si poco a poco vas rellenando los huecos en blanco.

Besos!

Dante977 dijo...

Me encanta la obra de Gustav Klimt, estoy, sobre todo, enamorado de su “Dánae”.

Lesënok dijo...

jajaja a mi me gustan las paredes en blanco xDDDDD

PAYMON dijo...

¡Muerte al Blancoooo! ;)
Preciosa elección, y es que tienes buen gusto!!!

raúl dijo...

es una pasada de cuadro, como todo lo que ha pintado este hombre. debe ser gozoso tener ese pedazo de árbol en casa. buena elección!

Marc dijo...

Aquí está tu réplica sobre los colores... casi pensaba que no llegaría.

La verdad es que enfrentarse a un tapiz en blanco es una tarea ardua hasta para el más experto de los pintores.

El blanco inspira la "nada", un vacío emocional puro e inagotable, lo cual no me desagrada (según el momento).

Yo, como ya dije en mi post sobre los colores, prefiero el negro, aún que curiosamente sea la ausencia de color.

El cuadro... estaría bien encontrarlo en tamaño real para poder disfrutar mejor de sus cualidades. De todos modos, a mi no me termina de gustar. Prefiero otro estilo visual y con otra gamma de colores.

Aún así, el cuadro es un mundo en si mismo, lo cual es un punto a su favor. Creo que está obra inspirará a casi cualquier persona, lo que no queda claro es el "QUE" inspirará. Por lo cual, según mi modo de ver, es una buena obra.

PD: Me gustó mucho Lisa Hannigan, la he visto hace poco (tu entrada) por ello te lo digo aquí xd.

Un saludo

Outsider dijo...

Bonito cuadro, te puedes pasar un rato perdiendote entre las ramas, a mi me anima a no pensar en nada, cosa que agradezco de cuando en cuando.

sylvia dijo...

Gracias! Preciosa, la Dánae de Klimt! y ya de paso, decir que también prefiero el negro mil veces, pese a su mala fama! Pero todo tiene su momento y como diría aquella, ahora quiero 'luz y color' en mis paredes :D Saludillos a todos!

Supersonic-Man dijo...

Donde se ponga un tapiz con una agónica cacería de ciervos junto a un riachuelo.......

sylvia dijo...

Juas juas...ya te has psicoanalizado por esto de los ciervos??? :D

Supersonic-Man dijo...

Rie, rie, pero cada vez que hay un certamen de Arco me dan unas ganas de escribir algo sobre este arte infravalorado.......

ana dijo...

Me encanta Klimt! y es una maravillsoa opción para "colgar" en la pared!!
Estoy, pero, con Super! Vivan los tapices de ciervos!
No que mas hecho tener un flash visual de uno q teniamos en casa en l aépoca del catapùm!
joor!!!

sylvia dijo...

Bueno...antes que el blanco, ¡lo que sea! :)