De mitos, miedos y asesinos en serie... El guardián invisible



Es el señor del bosque, significa el equilibrio entre la vida y la muerte, ayuda a los humanos ante el lobo y otros animales, da grandes silbidos. No lo encontramos porque no queremos verle, porque nos da miedo, pero es bueno”. Amaia sí lo encuentra, como ve también a la diosa Mari, que cuida de las cosechas y de la fertilidad. Por las páginas de El guardián invisible desfilan sorgiñas (brujas) belagiles (mujer oscura y poderosa), entre otros seres. En este aspecto, la novela recuerda un poco a las fantásticas historias de la francesa Fred Vargas. “Hasta hace 100 años la gente creía más en estos seres que en la Santísima Trinidad (La fascinación de El Guardián Invisible, El País)

El terror era su infancia (La Razón)

La autora teje, asimismo, un angustiante trazado de relaciones familiares enfermizas, bergmanianas, en las que no faltan la locura, las adicciones, los juegos de poder o los adulterios. Y, en concreto, "trato el estrés postraumático, que yo experimenté en carne propia, no voy a contar por qué. (Nace el thriller navarro, La Vanguardia) 

Hay algo que atrapa irremediablemente de la historia de Dolores Redondo. Y no solo es el argumento en sí, atractivo desde un principio cuando se nos anuncia ya desde la primera página que el asesino puede ser un "basajaun" (especie de yeti), sino que es algo más sutil, más complejo...

A medida que se avanza en la lectura, nos damos cuenta de que "El guardián invisible" esconde otras muchas cosas: cosas inquietantes, fantásticas y bastante desconcertantes. La autora lo deja entrever en algunos de sus párrafos, en algunas de sus frases... El estilo de Redondo nos atrapa y al final, casi que poco me interesa saber quién mata a las niñas por los bosques del valle de Baztán. Casi que me interesa más, en cambio, la historia familiar que entrelaza con la de misterio, eje principal de la trama.
Me interesa así el personaje central: la inspectora foral Amaia y todo lo que la rodea. Al final, cuando descubrimos algunas cosas -no todas-, Redondo nos ha inyectado ya la primera dosis de una historia/droga de la que queremos más. Menos mal que esto va a ser una trilogía :-)

Y así, sin dudarlo, ahí me tendrá esperando esa segunda parte...e incluso dan ganas de escaparse hasta esos bosques del Baztán para comprobar si realmente los basajaun y las belagile existen...

Si andáis buscando lectura de verano, lo dicho, no busquéis más :-)

 

Comentarios

PAYMON ha dicho que…
El Basajaun no solo existe sino que como te despistes te roba el patxarán de las manos... Tuve la suerte de pasar por esa zona en un par de ocasiones y es totalmente cierto que esos bosques rezuman magia. Y si te acercas a Zugarramurdi ya ni te cuento...
He de admitir que no le había prestado atención al libro, ni siquiera sabía que transcurriera en el valle del Baztán. Tras tu reseña me ha entrado curiosidad, a ver si este verano tengo tiempo...
Si te animas a visitar la zona te paso la dirección de la casa rural de Pilar en Elizondo, está genial y super bien localizada (tienes todos los puntos de interés a tiro de piedra). Además creemos firmemente que ella es bruja, que para algo tiene un gato negro tuerto (Willy) y un sapo gigantesco que guarda la casa (Segismundo).
sylvia ha dicho que…
Tengo muuuchas ganas de ir a Zugarramurdi y ya sois unos cuantos que me recomendáis el Baztán...! Habrá que pensárselo seriamente... :)