sábado, 9 de febrero de 2013

De Roman Vishniac...


Porque a los judíos se les prohibió tener cámaras fotográficas, Vishniac salía a veces con la suya disfrazado de nazi

Disfrutó de la belleza y la bulla de esa edad de oro de las grandes ciudades que fueron los años veinte y treinta en Europa, pero con igual energía recorrió caminos inhóspitos que sólo podían ser transitados a pie o en mulo buscando las aldeas donde vivían comunidades judías aisladas, absortas en la religión y en la pobreza. Para llegar adonde estaba prohibido o donde sabía que no iban a recibirlo bien, Roman Vishniac se hacía pasar por viajante de telas, lo cual justificaba la maleta en la que llevaba su breve equipaje fotográfico.

Extraído de El País, artículo aquí

2 comentarios:

raúl dijo...

me ha encantado el violinístico viaje fotográfico, estos retratos de gente, el testimonio de todo un pueblo.

sylvia dijo...

:-)