domingo, 10 de julio de 2011

De regalitos...


Hace unas semanas empecé un curioso experimento animada por alguien. Esperar cada día un regalo. Lo ideal es anotarlo, dicen. Cada día, repito, en plan deberes. No tengo tiempo, no soy nada disciplinada y tiendo al despiste. Ha sido difícil... pero mentalmente, he intentado seguir el juego y me estoy llevando agradables sorpresas. Una de las de ayer fue la de la foto que os pongo. Una receta para ser feliz. No viene mal. Más en estos momentos. Le quitaría lo de la 'fe', que es una palabra que me da repelús y la cambiaría por 'confianza.' Nos la regalaron ayer. En un café de BCN llamado Caelum. El sitio menos adecuado si decides pensar en la operación bikini. Hacía mucho que no iba. Hacía mucho también que no veía al amigo que propuso el sitio y mucho también que no disfrutaba de tranquilidad en un café. Estos días andan todos abarrotados... Una tiene que, literalmente, abrirse paso entre la horda de turistas que han surgido como gremlins por las calles y alrededores. Pero si se sortean todos estos obstáculos, un@ puede llegar a sitios como éste. Y valen la pena. Son un regalo :)



2 comentarios:

raúl dijo...

me parece buena idea atesorar regalos cotidianos, rara vez nos damos cuenta de estos tesoros menores. "cada instante, un diamante, de hoy en adelante", cantaban los aterciopelados en aquella canción tan magnífica.

sylvia dijo...

Me tendré que volver a escuchar esa canción... :)