domingo, 1 de mayo de 2011

De lugares silenciosos... (II)




La verdad es que ir a visitar un cementerio no es una de esas cosas que apetezcan demasiado. Bueno, al menos a mí (!). Pero era algo que hacía tiempo que quería hacer. De hecho, desde que leí Habitaciones Cerradas de Care Santos, una novela algo decepcionante, pero con el mérito de haberme descubierto el Cementerio de Poblenou y alguna de sus historias... La cosa es que en las últimas semanas, no han parado de desbaratárseme planes y no han parado de surgir otros. Otros que quizá no tenía previsto y que, de repente, se me presentan como extrañas casualidades que hay que seguir... Así que, tras leer la semana pasada una entrevista a Andreu Martín donde citaba precisamente este conocido lugar y tras toparme con un vecino que me sugirió apasionadamente esa visita, aproveché y me acerqué a este cementerio en cuanto pude. Casualmente también, coincidía con que era una de las semanas en que ofrecen sus conocidas rutas.

Es curioso como, tras frecuentar mucho la zona en la que se encuentra, nunca se me ocurrió traspasar un par de calles y ver que se encontraba mucho más cerca de lo que nunca pensé. A veces las cosas están delante de nuestros ojos y no nos damos ni cuenta. Y es que tras charlar con un par de personas que también hacían la visita, coincidimos en que pasamos infinitas veces por un mismo lugar y se nos escapa casi todo. No vemos lo que las calles esconden, no observamos lo que dejamos atrás, hay tantos secretos e historias que se escabullen ante nosotros...


Por eso, está bien que pese a ciertas parafernalias, se hayan puesto de moda las rutas históricas en los cementerios. La de Pueblo Nuevo es simplemente espectacular. El estilo neoclásico, gótico y neogótico se combinan aquí y crean una atmósfera realmente de película. Los colores de sus piedras te transportan a otros tiempos y paseando junto a las lápidas, se va descubriendo sobre todo la historia de la ciudad y la de las familias importantes que tuvieron un papel fundamental para su desarrollo. A la vez, este cementerio tiene la particularidad de tener un diseño plagado de simbología masónica, gracias a su creador (Antonio Ginesi). Y también tiene el atractivo de contar con el lugar de peregrinaje del Santet, un personaje bastante curioso relacionado con el espiritismo y cuya historia se novela en el citado libro de Santos. La iglesia ha intentado acabar con esta devoción popular pero de momento, no lo ha conseguido. La historia oficial y la popular se ven así entrelazadas en este sobrecogedor lugar, que tiene como mérito ser el primer cementerio de la ciudad y que tiene figuras tan bonitas como las que aquí os cuelgo...



12 comentarios:

Snobalia dijo...

No hay silencio allí, escúcha bien...

sylvia dijo...

:-)

Daniel dijo...

Qué fotos más chulas... a mí nunca me han dado miedo los cementerios. Me parecen lugares tan silenciosos como las iglesias pero sin jerarquía, con el único dominio de los recuerdos. A Draculina la conocí en uno...
Un post muy bonito, Sylvia. Un abrazo!

Supersonic-Man dijo...

hace tiempo que me convertí en un profanador de sueños y aun tengo pendiente ese campo santo. Muy chulas las fotos.

Monik dijo...

Ufff...yo no puedo...ufff y ojalá tenga que ir poco...

Evánder dijo...

Tampoco es que me encante visitarlos; pero bueno, tiene su aquel.

sylvia dijo...

Daniel: Anda... :) ¿Conociste a Draculina en un cementerio? Qué romántico. Si eso no es destino, jeje :-)

Supersonic: Vale la pena...La verdad es que con esas figuras, cualquier foto sale chula.

Monik: jeje...pues ni te cuento con detalle que la penúltima vez que estuve en uno, el encargado estaba a punto de cerrar, era de noche y yo era la única allí...Hay más mitología que otra cosa...¡dan más miedo otros sitios! :-) Créeme :-)

Evánder: aquí con la ruta, lo consideran como un museo al aire libre y la verdad es que te olvidas donde estás y te centras en el recorrido histórico... Muy interesante todo :) Saludillos a todos!

PAYMON dijo...

Me encantan los cementerios y me fascinan los monumento funerarios... hace poco pudimos visitar el cementerio de Prazeres en Lisboa, ¡una pasada! con mausoleos masónicos incluidos...

PAYMON dijo...

Por cierto ¡ánimo! que ya queda poca semana...

sylvia dijo...

¡Qué chulo!
¡Gracias!

Carlos dijo...

¡Viva el Santet!

sylvia dijo...

Eso le dije con otras palabras al guía...que no nos lo quiso enseñar :)