martes, 30 de noviembre de 2010

De notas en los márgenes...



Soy muy desordenada. La gente no lo cree, pero desde que era niña el desorden reina aparentemente por donde paso. No obstante, como cualquier desordenado siempre se excusa, sé donde anda todo. Sé perfectamente donde está situada, por ejemplo, mi antología de Federico García Lorca, que no he tocado desde el instituto. Como un robot, me dirijo al sitio que ocupa en mis estantes y en apenas unos segundos, doy con ella, apenas arrugada por los años. La abro. Siempre me gustó García Lorca, como Miguel Hernández. El ejemplar ha resistido bien el paso del tiempo y ocupa esa parte dedicada a los y las poetas que está en una esquina a la derecha de mi estantería. Gil de Biedma y Louis Aragón la resguardan a uno y otro lado. Abro una página al azar y aparece ‘Elegía’, y en un margen una nota manuscrita. Apuntes de clase, opiniones de otros. No me gusta anotar los libros. Por eso, esa nota en los márgenes no me gusta. Que se deslice de esa manera por la página no me gusta. Busco otras, no obstante. Crítica de otros, palabras de una profesora estricta que nunca nos contagió el gusto por la literatura. Andaba más preocupada por que aprobásemos la selectividad. No la culpo, hay que ser prácticos en la vida. Sigo buscando. Más notas. En los márgenes. Mi letra es clara y ordenada. Aún la conservo en gran medida, pero no del todo, mucho ha cambiado y supongo que eso se refleja en la letra. Sigo ojeando. Las notas indican que hay un buen puñado de metáforas, personificaciones y frases que aún a día de hoy no entiendo (la imagen del interior de la guitarra como un aljibe y la alusión a las almas perdidas subrayan los sentimientos no expresados). No recuerdo qué es un aljibe, luego lo busco. Palabras y más palabras que supongo debí memorizar en algún momento. Lorca era una excepción de los márgenes que estaba permitido enseñarnos. Y aunque nos lo enseñaran mal –como casi todo- me alegro de que ya en aquellos momentos me gustara, me llamara la atención y fuera el autor al que acabé eligiendo en ese temido examen preuniversidad. Qué grande Lorca, qué buenos los márgenes y qué emoción visitar estos días pasados la Huerta de San Vicente, en Granada. Y ver –casi tocar- su escritorio donde escribió Bodas de Sangre y tantas otras grandes obras....

Leonard Cohen

6 comentarios:

raúl dijo...

hernández, lorca, altolaguirre, cernuda, son poetas con los que uno puede conectar y sentirse atrapado por la magia de las palabras, hasta los que no tenemos ni puta idea de poesía. si leonardo sonoriza, apaga y vámonos.

Carlos dijo...

¡Qué grande Lorca!

Dante dijo...

¡Y tanto! Creo que fue el único poeta con el que sentí una poesía de verdad. Es tranquilizador saber que hay creadores tan grandes que son capaces de superar los años, las palabras desconocidas y hasta a un mal profesor/a...
Saludos!

sylvia dijo...

Totalmente de acuerdo con vosotros :)

PAYMON dijo...

:)))
Supongo que ya lo sabrás, pero te diré que una hija de Leonard Cohen se llama Lorca en honor a Federico...

sylvia dijo...

Qué grande :)