martes, 5 de enero de 2010

De Miranda July...



Esa persona

Una persona está emocionándose en este instante. Alguien, en algún lugar, tiembla de emoción porque algo extraordinario está a punto de ocurrirle a esa persona. Esa persona se ha vestido para la ocasión. Esa persona ha esperado y soñado con este momento, y ahora está sucediendo de verdad, y esa persona apenas si puede creérselo. Pero la cuestión ya no consiste en creer: el tiempo de la fe y la fantasía ha concluido; esto está sucediendo de verdad. Esto requiere una actitud sumisa y reverente. Es posible que tenga que arrodillarse, igual que cuando alguien es armado caballero. Es muy raro que a alguien le den el título de caballero. Pero esa persona es posible que se arrodille y que reciba el toque de espada en cada hombro. O lo más probable es que esa persona esté dentro de un coche, o en una tienda, o bajo un toldo de vinilo cuando ocurra. O hablando por teléfono, o conectada a Internet. [...]

Extraído de : Nadie es más de aquí que tú, Miranda July. Seix Barral.

Nota: Que los Reyes os traigan muchas cosas... a poder ser, ¡buenas emociones o momentos emocionantes!

5 comentarios:

Marc dijo...

Ojalá pudiéramos empaquetar esos momentos únicos en nuestra vida, esos momentos afines que realmente dan sentido a todos los demás.

De ser eso posible, los regalos sustanciales de "los reyes" podrían ser substituidos por esos momentos... pero claro, es pedir demasiado (incluso dudo que algunas personas quisieran regalar esos momentos, en vez de quedarselos para si mismas).

Y es que yo siempre tengo el mismo problema "no me regaléis nada" "no quiero nada"... Miento, pues en realidad, si quiero cosas, pero no son cosas que me puedas comprar y mucho menos regalar.

Cada año la misma historia... y tras muchos días de decir lo mismo, todos terminaran regalandome algo (¿menudo problemazo el mío e?).

No soy un mártir, pero me disgusta que me regalen esas cosas... pienso que el regalo está a la altura de tu verdadero interés en la persona. Por ello, yo casi nunca regalo nada a nadie, pero cuando regalo algo, lo hago bien. Pero ponerse a dar regalos por pura tradición, intentando celebrar algo que no comprendemos y que en realidad nos da lo mismo, no puede terminar siendo un evento en donde se regalen cosas demasiado importantes... Las cosas importantes no se pueden predestinar a un día en concreto. Y es que la filosofía de los reyes es contradictoria... tu pides tus regalos, los escribes en una lista y esperas, aguardas a poder recibirlos.

Yo digo lo contrario, que si se lo que me pueden regalar, deja automáticamente de ser un regalo. Curioso mundo el que vivimos... en fin, suerte con tus regalos y aún mas suerte con tus momentos.

sylvia dijo...

Tampoco soy muy fan de los regalos obligados... y suscribo al 100% (que en mí es más que mucho!) lo que dices.
Hace tiempo que ya decidí fijarme más en esos regalos que no se destinan a días como el de mañana. Son de esos que dices que no incluyen en listas... y los complemento incluso con los autoregalos... Intenta celebrar momentos, que no regalos mañana, y te animo a que instaures tú tus propias tradiciones... así te caerán regalitos, quieras o no, por todos lados!

Pd: y sí, curioso mundo en el que vivimos que necesita fechas como las de mañana o la de los cumpleaños, para ir todos al mismo son... ¡no se vaya a desentonar! Enfins! :D

Carlos Be dijo...

Cambias de país y ya no esperas regalos. Es así de simple. Te vas y ya no hay regalos. Así de llano. En cambio la gente sigue pensando en ti. Esos son los verdaderos regalos. Los ecos de sus pensamientos resonando en ti.

Muchos besos, querida Sylvia.

Saludos, Marc.

sylvia dijo...

Mal hecho! No esperar regalos... hay que esperarlos hoy y mañana y pasado :) Aunque la verdad yo firmaba enseguida si todos los regalos fueran esos que dices, pensamientos de otros! Qué bonito regalo... Feliz día de Reyes :)

Carlos dijo...

Querida Sylvia, ¡feliz día de reyes!