jueves, 17 de diciembre de 2009

Mi último libro del año... Malabrazos


Érase una vez...
...en un país no muy lejano...

Malabrazos, de Carlos Be, es mi último libro del año... tenía muchas ganas de leerlo y comentarlo por aquí aunque también tenía dudas sobre qué contar y cómo hacerlo para no desvelar muchas cosas. Esta novela se ha hecho esperar... incluso el autor se sorprendería de saber cuándo tuve primera noticia de ella :)

En fin, que con el tiempo llegó y la tuve en mis manos y aunque no ha sido fácil encontrar tiempo para su lectura, logré acomodarme en la casa y en la vida de Julio, su protagonista. Un niño que no puede soñar y por eso, tal vez ande siempre demasiado despierto, atento al mundo con su particular mirada. Con una mezcla de humor y asombro, Julio observa y observa, y a ratos duda de lo que ve: si ve a su abuela, o entrevé a Germán, o piensa que a quien debería estar mirando es a Marisa o vislumbrar mejor a Elisa, su hermana, y algunos de sus andares. Pero Julio es un niño despierto, ya lo he dicho, y no le queda otra que seguir abriendo bien los ojos, contemplar y dejar que todo vaya cobrando su sentido a su debido tiempo, encajando todas las piezas mientras se hace oficialmente mayor.

Y así, hace apenas unos días, Julio vino y se me fue. Y tras terminar la lectura, no pude evitar imaginarme cómo sería su vida hoy. Me acordé de repente de Maruja Torres de cuando me dijo que me imaginara cómo continuaría la vida de Manuela, la protagonista de su primera novela ‘Un calor tan cercano’. Así pues, le hago caso y retomo su recomendación y me imagino a Julio cavilando sobre el mundo y bien lejos de su jaula y de otros caminos. Me niego a pensar que se haya convertido en un niño herido. Al contrario, lo veo paseando por París, Barcelona o Madrid, alejado de puentes e iglesias e inspirando y viviendo muchas otras cosas que algún seguirá contando... y yo aguardaré, ansiosa, por leerlas o releerlas...

...colorín, colorado...

¡¡¡Leed Malabrazos y felices fiestas!!! :)


Dalida - Bambino




Algunas novelas son como los remordimientos: se abren paso sin que la voluntad del autor pueda impedírselo. Un calor tan cercano, en principio, ni se iba a titular así ni iba a tratar de lo que trata. El tema de la infancia sólo aparecía en la medida en que justificaba el comportamiento adulto de la protagonista. Poco a poco, sin embargo, igual que, en mi ficción, Manuela se ve obligada a retroceder más de tres décadas para llegar a la etapa final de su viaje, para ponerse en paz, yo sentí que era ésta, y no otra, la novela que tenía que escribir para saldar, a mi vez, mis propias cuentas. Uno escribe, al menos yo lo hago, para dotar de sentido a lo que no lo tuvo, y para inventar lo que a la vida se le olvidó. Para ordenar el caos.
(Maruja Torres)

4 comentarios:

Anónimo dijo...

M'encanta còm escrius, Silvia!!!

(Se nota que devoramos muchos libros, jejeje, que dure que dure!!)

Me'n vaig al teatre..Fins aviat!!!

Glòria :D

sylvia dijo...

...pensava que ja m'havia curat però no em sembla que m'esperen força lectures per a les properes setmanes...
Petonets i espero que hagis disfrutat del teatre! I bones festes!
S

raúl dijo...

se nota que disfrutas con la lectura, y que este libro te ha llegado hondo. toma nota de la recomendación. felices fiestas!

elchicoanalogo dijo...

Tomo nota del libro, Sylvia.
Por cierto, este fin de semana leí el último de Auster, está realmente bien.
Espero que pases unos días homéricos e impetuosos, zorionak eta urte berri on! Muchos cariños