lunes, 4 de febrero de 2008

El amante... de Marguerite Duras

Editada por Tusquets.

Principio:

Un día, ya entrada en años, en el vestíbulo de un edificio público, un hombre se me acercó. Se dio a conocer y me dijo: "La conozco desde siempre. Todo el mundo dice que de joven era usted hermosa, me he acercado para decirle que en mi opinión la considero más hermosa ahora que en su juventud, su rostro de muchacha me gustaba mucho menos que el de ahora, devastado".


Pienso con frecuencia en esta imagen que sólo yo sigo viendo y de la que nunca he hablado. Siempre está ahí en el mismo silencio, deslumbrante. Es la que más me gusta de mí misma, aquélla en la que me reconozco, en la que me fascino.

Muy pronto en mi vida fue demasiado tarde. A los dieciocho años ya era demasiado tarde. Entre los dieciocho y los veinticinco años mi rostro emprendió un camino imprevisto. A los dieciocho años envejecí. No sé si a todo el mundo le ocurre lo mismo, nunca lo he preguntado. Creo que me han hablado de ese empujón del tiempo que a veces nos alcanza al transponer los años más jóvenes, más gloriosos de la vida. Ese envejecimiento fue brutal. Vi cómo se apoderaba de mis rasgos uno a uno, cómo cambiaba la relación que existía entre ellos, cómo agrandaba los ojos, cómo hacía la mirada más triste, la boca más definitiva, cómo grababa la frente con grietas profundas. En lugar de horrorizarme seguí la evolución de ese envejecimiento con el interés que me hubiera tomado, por ejemplo, por el desarrollo de una lectura. Sabía, también, que no me equivocaba, que un día aminoraría y emprendería su curso normal. Quienes me conocieron a los diecisiete años, en la época de mi viaje a Francia, quedaron impresionados al volver a verme, dos años después, a los diecinueve. He conservado aquel nuevo rostro. Ha sido mi rostro. Ha envejecido más, por supuesto, pero relativamente menos de lo que hubiera debido. Tengo un rostro lacerado por arrugas secas, la piel resquebrajada. No se ha deshecho como algunos rostros de rasgos finos, ha conservado los mismos contornos, pero la materia está destruida. Tengo un rostro destruido.
Diré más, tengo quince años y medio.




http://www.b3ta.cr3ation.co.uk/data/doc/durasmargueriteelamante.doc

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias, lo tomare como un regalo para un lunes dificilillo de remontar. Espero que sea extensible.

Supersonic-Man

sylvia dijo...

Pues espero que te haya gustado y que te ayude a remontarlo ;)

edgbcn dijo...

Que malos recuerdos de este libro... no sé porqué pero fue una gran decepción...
Blog actualizado...
Que vaya bien!!!

ana dijo...

A mi me gustó mucho en su época!

sylvia dijo...

Edgbcn, qué pena que no te gustara. Quizá el estilo de Duras...es particular. En este libro se mezcla la ficción y la no ficción...a quien le interese esto y además la Duras, recomiendo el de Vila Matas 'París no se acaba nunca'...
Me alegra que te gustara, ana ;)