miércoles, 30 de enero de 2008

Lorrie Moore


Editada en la magnífica editorial Salamandra (http://www.salamandra.info/)...

Fragmento de su relato 'Cómo', incluido en Autoayuda.


Empieza conociéndolo en una clase, en un bar, en un mercadillo benéfico. Puede que sea profesor de instituto. Encargado de una ferretería. Capataz de una fábrica de cartonajes. Será buen bailarín. Llevará el pelo perfectamente cortado. Se reirá de tus chistes.

Una semana, un mes, un año. Siéntete descubierta, consolada, necesitada, amada, y empieza, a veces, en cierto modo, a sentirte aburrida. Cuando estés triste o confusa, date un paseo por el centro, ve al cine. Compra palomitas. Esas cosas vienen y se van. Una semana, un mes, un año.

Intenta organizarte de manera menos restrictiva. Observa cómo farfullan tus intentos y se deshinchan como globos. Te pedirá que te vayas a vivir con él. Hazlo con titubeos, con ambivalencia. Aclara: los alquileres están altos, nada a largo plazo, amor y todo eso, cielo, pero somos libres. Expón las reglas con mucha elocuencia. Insiste en la apertura, no en la exclusividad. Haz sitio en su armario ropero, pero no cambies los muebles de sitio.

[...]

Una semana, un mes, un año: dile que has cambiado. Ya no te gusta la misma música, no comes la misma comida. Vistes de manera diferente. Los dos sois incompatibles. Cuando te dice que él también está cambiando, que le encantan tus discos, tus infusiones, tu falafel, tus zapatos, dile: Lo ves, ése es el problema. Procura desconcertar.

[...]

Una semana, un mes, un año. La tristeza morirá como un perro viejo. No sentirás nada más que indiferencia. El lamento perezoso de una armónica de vaquero, quejumbroso, cansado, se perderá lento entre las colinas, como una canción de Hank Williams. Un final de esos.

6 comentarios:

Yamabuki dijo...

Magníficos relatos, no os los perdais
Sikus,
Y.

sylvia dijo...

:))))

Beto dijo...

Y si, asi pasa, al final todo cambia y nada es lo mismo, y no hay regreso, solo queda seguir avanzando.Lo cual es bueno, no se puede vivir un deja-vu diario, que flojera seria ese tipo de vida, me voy mas por el cambio, por nuevas ilusiones, por nuevos desencantos, nuevos lugares, nuevas personas, en fin todo lo que ofrece la vida al seguir de pie en el camino.

sylvia dijo...

...y yo estoy convencida de que los cambios solo podrán ser buenos para ti... Saludos,

Anónimo dijo...

Pues... qué pérdida de tiempo, me parece.

La persona que desconcierta suele hacerlo con naturalidad ya que está en su actitud. ¿No os parece?. En el otro supuesto, sólo desconcierta uno... a no ser que sea tan receptivo para ser desconcertado por otros. Aunque claro, quien así lo enfoca, no suele estar abiert@ a desconciertos. O únicamente las sorpresas esperadas (las vívamente gratas) son las celebradas.

Vaya lío humanista-existencial. ¿Serán así las relaciones de pareja?

Nacho Casado

Anónimo dijo...

"Una semana, un mes, un año: dile que has cambiado"
.- Qué desconcierto tu pulso, se confunde con el reloj de la mesilla, ése...abandonado a la rutina de las pilas. Tic tac tic tac tic tac... ya vendrá quien llame a la puerta; toc toc toc toc. Será de infarto, entonces.

Nacho Casado